martes, 3 de mayo de 2011

03 de mayo de 2011 From Jordan to Israel. From Israel to Jordan. Jerusalem past Palestine, swinging low through the Allenby-Hussein Bridge and carried by angels into Amman.


03 de mayo de 2011
From Jordan to Israel.  From Israel to Jordan.
Jerusalem past Palestine, swinging low through the Allenby-Hussein Bridge and carried by angels into Amman.

عزيزي ميغيل انخيل أخ أنجل، عبقرية
(Dear Mikhail Malak, Malak & Aj & Jinn)

Swing low, sweet chariot
Coming for to carry me home,
Swing low, sweet chariot,
Coming for to carry me home.
I looked over Jordan, and what did I see
Coming for to carry me home?
A band of angels coming after me,
Coming for to carry me home.

Estoy descarrilado en el lobby del hotel Golden Tulip, en el último día de mi viaje alrededor del mundo, un vagabundo esperando a que la carroza de la canción y su bandada de ángeles descienda y me lleve cargado hacia América Latina.  Hoy debía salir desde Amman a Madrid y, de ahí, conectar a Lima, pero cuando abrieron el paso hoy, a las 8 de la mañana, en el cruce de Allenby / King Hussein, en la frontera entre Israel y Jordania, no imaginé que me pasaría las siguientes cuatro horas luchando contra el destino predeterminado: parece que alguien allá arriba había llenado los formularios divinos con fecha postergada y apostaba contra la bandada de ángeles a que llegaría al Queen Alia airport veinte minutos antes de la salida del avión y el counter ya cerrado.  Obviamente, pasaría esta noche en Amman.

De alguna forma, siento que estaba todo encuadrado previamente.  Por más que no crea en el destino, a veces me dejo llevar por la superstición, como con el curioso caso de Vanessa Castelli.  En mi sueño de la noche anterior, en el Dan Hotel en Jerusalén, llegaba a un puesto fronterizo jordano sin pantalones puestos, y la mujer guardia de seguridad que me atendía mandaba traer una toga para cubrir mi inmodesta desnudez.  Seguro era mi subconsciente anticipándose a lo que vendría, que no era difícil de predecir, así que no pretendo dar a entender que mi sueño era algo místico o no.  Simple y llanamente, mi subconsciente a veces es mejor componiendo el rompecabezas que mi YO despierto.  Después de todo, la frontera entre Israel y Jordania se parece mucho a la versión en una película holywoodense de la frontera entre Israel y Jordania, a lo que en mi imaginación debe ser la frontera entre Corea del Norte y Corea del Sur.  Puestos de control, tranqueras, tierras baldías y metralletas. Atravesarla tiene que ser difícil, no creen?  Por qué tendría que haber sido optimista a las 8am, cuando abrían el puente?  Había que ser pesimista!  No había circulación vehicular y las cosas podían tomar mucho más tiempo que el esperado, a veces muchísimo más de lo nunca imaginado!

En vez de la hora que me dijeron que iba a durar el cruce, me tomó cuatro horas.  Y, claro, mi subconsciente debe haber predicho que al cruzar me faltarían los pantalones, la metáfora de todos los cuellos de botella que enfrenté.  Empecemos con el enorme potencial para el error que flota contenido en aquella frontera.  Primero, el taxi atraviesa una garita de control israelí que abre a las ocho y ya está llena de camiones desde la noche anterior.  Luego, se debe cruzar el puesto de migraciones Israelí.  Después, se debe esperar a que llegue el bus especial para turistas (porque hay otro para palestinos y uno más para nacionales) desde Jordania y emprenderla a través de un puesto de control jordano y, luego, finalmente, traspasar migraciones jordanas.  De ahí, a tomar un taxi al aeropuerto.  Como aprendí en mi clase de Technology Operations Management, mientras más pasos intermedios entre el inicio y el final de un proceso, mayor el potencial de, como dicen en Brasil, dar merda, cara. Y en la frontera sí que me enlodaron con mierda.  Primero, fueron los israelíes, que no me explicaron que había una forma más corta de llegar, obviamente pagando más (y me hicieron perder una hora).  Luego, estuvieron los jordanos, que primero me dijeron que no podía pasar porque me faltaba una visa que tendría que haber pedido en Tel-Aviv o en Ramallah, y luego me dejaron pasar después de preguntarme si vería el clásico llegando a Madrid, pero finalmente me volvieron a parar otros oficiales en migraciones y me hicieron perder otra hora mientras mi pasaporte circulaba por las manos de cuanto uniformado de bigotito y cigarro en mano pude ver alrededor.

Mi sueño de anoche continuaba con una serie de incidentes confusos, pero había algo familiar en el edificio donde me encontraba, como si fuera mi casa, y recuerdo que pasé mucho tiempo con un niñito rubio.  Sería el hijo del dueño de casa, mi propio hijo imaginario, o una versión en criatura de alguien a quien ya conociera y quien ya es adulto?  Pues hoy en Facebook he visto que mi hermana me pedía que en el trayecto desde Jordania a Madrid hiciera una parada para ver a María Luisa, madrileña y amiga de mi hermano.  Si no hubiera perdido mi vuelo hoy, creo que jamás me habría metido a Facebook y no me habría enterado de que María Luisa ha pasado a DVD un video que mi hermano le enviara hace 17 años desde Lima, antes de su accidente, y cuyo audio me he pasado escuchando hoy vía Skype mientras conversaba con ella.
 
No sé qué tan triste me voy a poner cuando lo vea finalmente como imagen, pero sí sé cómo me voy a sentir al final, y sé que será muy feliz (como al final del audio que he escuchado hoy que, aunque imperfecto y difícil de escuchar, me ha dado una idea.  Voy a poder ver a mi hermanito en su maravillosa plenitud de 17 años hace ya 17 años, en su increíble creatividad, en su frágil existencia anterior.  Y creo que ello me va a llenar de propósito y me va a permitir continuar a pesar de lo duro y lo dulce que estoy por presenciar.  Este backward trip, este flashback, va  a sellar el viaje de más de un mes y medio que he emprendido con este regalo de María Luisa: un video que no va a ser un conjunto de memorias para entristecernos, sino una caja de maravillas que nos motive a continuar como ferrocarriles por la autopista del día a día.  Ojalá que me inspire y ojalá que pueda llenar a mi familia de propósito.  Más que para rescatar emociones dormidas y dispararlas como un volcán inesperado hacia direcciones desconocidas (es inevitable, sucederá), espero que sirva más como conector entre nosotros y el espíritu de mi hermano, su iconostasis plasmada en las paredes estrelladas.  O, para ponerlo en términos más laicos y materiales, ojalá que la fuerza contenida en ese video estalle como flechas de propósito en nuestros subconscientes y nos mueva unificadamente a motivar a Miguel Ángel a recuperarse.  Ojalá que podamos rescatar su imagen y su memoria.  Ojalá y podamos rehacer, resucitar, rescatar, renovar, curar, purificar, rebrotar… 

Sé que, adentro de su mente, a pesar de todas las conexiones destruidas, siempre habrá una llama eléctrica consciente lista a ser llamada por la ciencia, las ganas, la emoción, la memoria en acción.  Alguna técnica médica nueva habrá por ahí que se nos ha escapado.  Ya llegará a nuestras manos.  Ese es el propósito del que estoy hablando, el propósito que debes tener dentro de ti para salvarte, hermanito, y el nuestro para invertir toda la energía posible para rescatarte de las tinieblas de tu mente, para que puedas subir nuevamente hasta la montaña del sacrificio, para que te de el sol y podamos apartar esta vez al brazo de la muerte.  Necesitamos establecer aquel conector bilateral, una antena comunitaria entre tú y nosotros.  Mientras escribo esto te imagino subiendo por las mismas escaleras que recorrimos el primer día en Petra.  En mi mente, te veo sobrepasando las tres piedras de los espíritus Jin del desierto y sumergiéndote dentro de la quebrada del Siq, recorriéndola hasta alcanzar la puerta del amanecer y los pilares del templo de Al-Khaznah.  A partir de ahí, recorrerías las siete tumbas y evitarías hundirte en la oscuridad de aquellos cuartos de arenisca llenos de carvernas abandonadas con la ceniza de sus campamentos beduinos.  En vez de explorar la tumba de la seda o la otra, que fue reconvertida en una iglesia bizantina, andarías por las escalinatas rumbo al noreste y te aparecerías ante el altar del sol, en la cima de la montaña. 

Allí sobre el altar, brillarías vivo y consciente de nuevo, como en el video que voy a ver mañana.  Aunque no voy a poder salir del Terminal 4, María Luisa ha encontrado una forma de llegar: comprará un pasaje barato para poder entrar al terminal con el video que veremos, que voy a guardar y que me voy a traer a Lima. 

Como dije, no creo en las coincidencias, pero hoy mi Ipod, que no funcionaba desde los tiempos en que andaba por China, mágicamente se encendió.  La primera canción, que escuché en el aleatorio que escogí fue una de PrinceI would die 4 U-.  La segunda canción, de Janis Joplin, fue –Trust Me.  La tercera, de Eric Clapton, -Sweet Chariot.  Fueron las canciones que un artilugio aleatorio de la computadora ordenó así.  Yo no tuve nada que ver.  Creo que tenían mucho sentido, que eran lo que necesitaba escuchar en aquel orden para inspirarme a escribir.  La primera canción tiene sentido, porque morir por algo es lo que creo que encarna la palabra propósito.  Es por ese propósito que creo haber encontrado que debo estar dispuesto a “morir”, aunque en el sentido metafórico del término.  Toda muerte debe ser pasajera, no debe ser final, como sí lo es la muerte física.  La muerte y resurrección continuada en mis propósitos es lo que deseo lograr.  La segunda canción, porque debo confiar en que aunque se me haya complicado el regreso a Lima, igual debo mantener la fe, keep the faith in me, como dice Janis Joplin, a pesar de que varias canciones después haya escuchado el canto Amerika Perdida de Mano Negra.  La tercer canción, Sweet Chariot, está impregnada de sentido.

Look over Jordan what do I see?  Coming for to carry me home.  Band of Angels coming over me. Coming for to carry me home.

Hoy he cruzado el río Jordán y ambos bancos del río (West & East Banks) a través del puente King Hussein y he finalizado el viaje.  Quien compuso Sweet Chariot fue un indio americano liberado después de la guerra civil americana, un Choctaw freedmen llamado Wallis Willis, y la creó en honor a un río rojo en Estados Unidos que le inspiraba al río Jordán y a la carroza de fuego que vino a llevarse al profeta Elías.  Un río en América que le recuerda a un indio americano el Jordán y el profeta Elías generan una canción que un siglo después cantarán Joan Baez en Woodstock y también Eric Clapton & The Cream.  Estoy recontra lejos de figurarme un Elías metafórico, pero sí me inspira la canción, pues no sólo he atravesado el Jordán físico hoy, sino también un Jordán metafórico en la trayectoria de la vida.  Creo que las cosas, a partir de ahora, van a ser distintas.  Ayer, de pie en los muros de la puerta de Jaffa en Jerusalén antigua, recordábamos el holocausto en silencio e inmóviles.  Pasaban por nuestras mentes seis millones de judíos muertos, además de los gitanos, homosexuales, débiles mentales, enfermos, prisioneros de guerra, pacifistas, anti-nazis, etc.…y a ellos habría que sumar a los del genocidio armenio, a los millones perecidos por Mao, Pol Pot, Stalin, a los miles de Sendero y Pinochet,… una interminable lista de tragedias.   Y aquel mismo día, como una coincidencia sideral, morían Osama Bin Laden y el juez que condenó a Eichman, el nazi capturado en Argentina.  El mundo no podía ser el mismo después de todo aquel desembalse.

Por otro lado, aquella carreta que zigzaguea por el cielo y su bandada de ángeles me recuerdan a mi hermano y a su segundo nombre, que ahora sé que en árabe se dice Malak.  Tal vez, otra forma de leer el día de hoy, mi sueño y lo que está por venir es que yo regresaré en avión a través del cielo desde Eurasia hacia América, y él, Miguel, regresará, quién sabe cómo, desde el cielo hasta la tierra a unificarse con su cuerpo y a pasar un rato más con nosotros.  O, quizás, será lo contrario y su cuerpo nos abandone para unificarse con su imagen, su ícono, su espíritu.  Lo que sea mejor para él.  Lo que sea mejor para mis padres.  Lo que sea mejor para nosotros.  Wishful thinking, dirán algunos.  Bueno, pues solo en este lobby en medio del desierto no me queda otra más que pedir todos los deseos del mundo al mismo tiempo que cuento los minutos para mi vuelo.  Por último, aparte de pedir en voz alta esta salvación hoy en este hotel del desierto, también ayer me aseguré e hice varios pedidos que están insertados en un papelito en el muro de los lamentos, debajo de Al-Aqsa y del morro de la roca donde estuvo, hace dos mil años, el segundo templo.  Además, dentro de la iglesia del sepulcro lancé unas monedas en la capilla de Adán y besé algunas piedras donde supuestamente el Mesías sufrió, lloró, inhaló, exhaló.  Sean pues estas inofensivas señales que le doy al universo unos fósforos encendidos en la noche oscura, que tal vez no lleguen a expandirse a hogueras repletas de respuestas, pero que sí continúen volando como flechas iluminadas que guíen a través de la oscuridad al espíritu de nuestro propósito.



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